La tecnología LiDAR es, junto a los sensores multiespectrales, la base de trabajo sobre la que se fundamenta la Teledetección.

Aunque son muy conocidos los distintos usos de la teledetección en campos como el de la agricultura de precisión, donde son útiles por ejemplo para la evaluación de daños por plagas y el seguimiento de la eficacia de los tratamientos aplicados, en la evaluación de daños por fenómenos climatológicos: sequías, heladas, granizo, vendavales, y para multitud de otros tipos de análisis, es en los últimos años cuando su utilización está ganando más presencia en otros sectores como en el sector Forestal, donde el manejo de estas herramientas facilita la gestión de nuestras masas arbóreas.

Para la correcta gestión de cualquier tipo de sistema forestal es necesario conocer tanto los recursos disponibles así como los servicios y funciones que se proporcionan. Generalmente, esta información se adquiere mediante la ejecución de los inventarios forestales. De este procedimiento, se obtiene información cuantitativa y cualitativa que permiten la mejor toma de decisiones sobre el futuro del entorno forestal sobre el que se realiza el estudio. Es por ello que la elaboración de este inventario es uno de los pilares fundamentales para cualquier gestor.

Esta tarea se ha venido realizando mediante la aplicación de técnicas de muestreo en campo, en las que únicamente se mide o se obtiene información de una pequeña fracción de la superficie a inventariar. Pero con el auge de la teledetección, estas nuevas herramientas pueden aplicarse con éxito para facilitar esta labor.

El LiDAR(Light DetectionAnd Ranging) es un sistema activo de detección remota basado en un escáner laser que permite, a grandes rasgos, obtener información tridimensional de las superficies en las cuales se refleja.

Estos sensores, generalmente aeroportados tanto en drones como en aviones o helicópteros, emiten un pulso de láser cuyo eco es recogido de nuevo por el sensor para calcular el tiempo de retorno y así poder estimar la posición y distancia de los objetos sobre los que ha rebotado.

Este pulso laser es capaz de atravesar el dosel de la vegetación permitiendo que se distingan los distintos niveles que componen la estructura vertical de los bosques, así como la altura misma de los árboles, o la densidad de ramas.

Con una primera observación de los retornos se consigue obtener mucha información valiosa para la gestión de los Bosques, como por ejemplo la presencia de matorral o de estrato de regeneración dentro de la masa, o la presencia de abundante ramaje a baja altura que pueda suponer un factor de riesgo muy determinante para la expansión del fuego en un posible incendio.

Otro de los aspectos donde es útil esta información es a la hora de estimar las variables dasometricas (altura del árbol, diámetro normal, altura de copa, anchura de copa y área basimétrica) propias de un inventario forestal y que son imprescindibles para la toma de decisiones y la elaboración de los proyectos de ordenación de montes.

Estas estimaciones a partir de la nube de puntos unida a los datos tomados en campo, permiten obtener una precisión muy alta que sería difícil de obtener si se contase solo con los recursos humanos tradicionales. La precisión en los datos es una de las características más importante de esta tecnología junto con la gran cantidad de datos que se generan en un vuelo LiDAR, lo cual hace que sea una herramienta eficiente y que facilita la planificación a todas las escalas posibles y que permita inventariar superficies forestales que hasta ahora serían imposibles de abordar en plazos de tiempo y costes razonables.

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Autor:

Juan Carlos Serrano

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